POESÍA. Para que todos disfruten la belleza de este hombre.

jueves, 30 de julio de 2015

La Cautiva




Cautiva de su propio brillo

que le enceguece el alma,

y la eleva lejos de su cuerpo

sin razón alguna, sin piedad ni pausa.

Cautiva de esa piel salvaje,

abrigada solo con ropas ligeras,

¿Qué trasmite el calor de aquel fuego?

El viento erosivo, el eco de las cuevas.



Cautiva de los cauces serpenteantes,

del humo solitario que huye de la hoguera,

llevada hacia el fin, adormecida,

en un lecho de crines,

sin sentirse prisionera.

Cautiva de los dioses más paganos

de cuero y el ritual de las estrellas,

inconsciente al paso de los tiempos,

de día apenas perceptible

de noche tornábase más bella.



Cautiva de los torsos desnudos y las pieles,

embriagada en los aromas matinales,

corriendo libre, descalza, sin más prendas que su alma,

sin soñar jamás volver

a sus días virginales.

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