POESÍA. Para que todos disfruten la belleza de este hombre.

jueves, 30 de julio de 2015

La Cautiva




Cautiva de su propio brillo

que le enceguece el alma,

y la eleva lejos de su cuerpo

sin razón alguna, sin piedad ni pausa.

Cautiva de esa piel salvaje,

abrigada solo con ropas ligeras,

¿Qué trasmite el calor de aquel fuego?

El viento erosivo, el eco de las cuevas.



Cautiva de los cauces serpenteantes,

del humo solitario que huye de la hoguera,

llevada hacia el fin, adormecida,

en un lecho de crines,

sin sentirse prisionera.

Cautiva de los dioses más paganos

de cuero y el ritual de las estrellas,

inconsciente al paso de los tiempos,

de día apenas perceptible

de noche tornábase más bella.



Cautiva de los torsos desnudos y las pieles,

embriagada en los aromas matinales,

corriendo libre, descalza, sin más prendas que su alma,

sin soñar jamás volver

a sus días virginales.

Ilusión


Creo que es solo por hoy.
Espero contener a mi genio escondido
y respirar bien lejos,
sin ningún control.
Allá voy
donde nadie encuentra
lo que creyeran perdido.

Ya no te sirve mi Dios
¿Acaso no es este mismo aire el que
reparte castigos?
Uno y uno no es igual a dos,
y ya no alcanzan dos
que me sirvan de testigos.

Hagan blanco en su ilusión,
necesito saber que alguna vez
sintió el sufrir.
Abran fuego a su verde corazón
y solo estar presente, cuando apenas
deje de oírlo latir.

Sé que no será solo por hoy.
Lo que nace se vuelve inmortal
en su sonrisa.
Si me marcan la puerta, en una de esas voy,
lastimándome las manos
aferradas al filo de tu última
cornisa.
No jures sin conocer mi verdadero Dios,
con los ojos vendados es sencillo
hacer silencio,
y más sencillo es que calle cuando
te nombran a vos.
El rumor se vuelve eco en calma,
y tu calma es anestesia en cada
muestra de desprecio.

Abran fuego y que tus gritos perforen el sol,
que me anido a medianoche en
frágil trasformación.
Hagan blanco antes que vuele su llanto
hasta alcanzar mi río,
para seguir sintiendo que me vuelvo sin sentido,


esclavo de su indecisión.

sábado, 25 de julio de 2015

Espuma y Sueño




Con las primeras luces de la tibia noche,
note proyectada tu silueta,
quieta en un rincón cercano,
como queriendo formar parte de ese cuadro tan privado;
mezclando espuma, sueño y un ligero aroma nuevo
a placer desconocido, a secreto reguardado.

Me costó tomar contacto,
enfocar tu imagen pura,
 aparte de nostalgias, encuadrarte;
si hasta te mostré la entrada a mi mundo
imaginario,
casi intangible sin censura,
y caí de rodillas deslumbrado por tu rostro de diamante,
que realza al infinito
la más cálida ternura.

Si no puedo retenerte, si confieso mi pecado,
                                                                si un milagro me alcanzara
                                                              te daría hasta mis venas,
                                                                por un suspiro en silencio,
                                                         sin palabras a tu lado.
                                                       Si pudieras darme un tiempo sin agujas lacerantes,
                                                                 si tan solo con tu magia
                                                               viviera hasta apagarme;
                                                       Te prometo el sol de enero, las estrellas más lejanas,
                                                               la poción más poderosa;


                                                                  Solo déjame encontrarme.

Ecos

Ecos de luz
Siempre a volver,
 planeador sin motor.
Solo con alas le alcanza
para soñar tan ingenuo,
para acercarse al sol.
Ecos de paz
voces del sur,
Marinero de un barco sin vapor.
Solo con velas se atreve,
a navegar toda agua,
sin importar su sabor.

Ecos tal vez
verde postal,
 dueño eterno de una nave
sin control.
Solo en el aire se ve libre,
 fundiendo se entre nubes y

tibias brisas de algodón.

Agua de Acuarelas

Espérame, hasta mañana
sin que te invadan más horas.
¿Acaso tiene un valor el tiempo?
Si por propio peso, quiebra sus barreras
Protectoras.
Espérame, que hoy no es día
de intercambios, más aun si ya esta escrito
que sacrifique mi alma por recordar que tengo cuerpo.
De este lado de la noche, que amanezca en tu sonrisa, necesito.

Espérame, cerca de la primavera,
donde las hojas renuevan poderes,
que este frío sin anuncios, me acobarda.
Ojalá unas tu calma a lo que realmente quieres.
Espérame en la otra orilla de aquel cuadro
detenido en las retinas de pincelados contornos,
que ayudaron a limpiar nuestras heridas
con el agua de acuarelas, en gama
de claroscuros retornos.

Espérame, mientras algo
siga ligando tus estrellas a mi mundo.
Otro principio, un nacimiento, una tenue luz,
que no nos perderá de vista ni el más
mínimo segundo.
Espérame, una vez que todo pase,
en cada final siempre existe otro punto de partida.
Espérame, aunque sean complicados laberintos,
simplemente hoy estoy lejos, de poder elegir
una puerta de salida.


jueves, 23 de julio de 2015

Acantilado

Sabes que despierto
solo cerca de tu voz.
Realidad y sueños a la vez,
se entremezclan en laberintos
de sal.
Sin orden, sin descanso.

Un empujón definitivo
de cara al acantilado, 
se toma inevitable.
Y caigo, huelo a absoluta levedad.

Poder calmar a las olas
que castigan las rocas,
es un signo que desplaza
el sentimiento de agonía.
Mientras continuo cayendo, 
el sol abandona la noche
y por vez primera siento miedo.

Miedo de olvidar
ahogarte en húmedas sombras
a través del aire.
Miedo de perpetuarme sobre esqueletos
de barcos solitarios.
Sabes que despierto
tempestades lejos de tu voz
/Nada comparable a caer devorado
por el tiempo),
Y en el fondo rasguño restos
de otras vidas,
que alguna vez 
nos pertenecieron.

Horizontes suicidas.
La arena desintegra sueños, 
viéndome caer se filtra
entre mis dedos o decanta
dentro de un reloj,
testigo perpetuo de tu voz.
Tus gritos, son parches
del mismo mar que me recibe,
como tibio lecho en noche
de tormenta.
Nada comparable a caer
desafiando las distancias,
mientras la luna 
llora mareas, por piedad.

Piedad por olvidar
ahogarte en húmedas  sombras
a través del aire.
Un fondo de rocas desnudas
bañadas por el eco
de tu voz.
Vuelvo a dormirme.
Espalda al 
acantilado.