Espérame, hasta
mañana
sin que te invadan
más horas.
¿Acaso tiene un valor
el tiempo?
Si por propio peso,
quiebra sus barreras
Protectoras.
Espérame, que hoy no
es día
de intercambios, más
aun si ya esta escrito
que sacrifique mi
alma por recordar que tengo cuerpo.
De este lado de la
noche, que amanezca en tu sonrisa, necesito.
Espérame, cerca de la
primavera,
donde las hojas
renuevan poderes,
que este frío sin
anuncios, me acobarda.
Ojalá unas tu calma a
lo que realmente quieres.
Espérame en la otra
orilla de aquel cuadro
detenido en las
retinas de pincelados contornos,
que ayudaron a
limpiar nuestras heridas
con el agua de
acuarelas, en gama
de claroscuros
retornos.
Espérame, mientras
algo
siga ligando tus
estrellas a mi mundo.
Otro principio, un
nacimiento, una tenue luz,
que no nos perderá de
vista ni el más
mínimo segundo.
Espérame, una vez que
todo pase,
en cada final siempre
existe otro punto de partida.
Espérame, aunque sean
complicados laberintos,
simplemente hoy estoy
lejos, de poder elegir
una puerta de salida.
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