Creo que es solo por hoy.
Espero contener a mi genio escondido
y respirar bien lejos,
sin ningún control.
Allá voy
donde nadie encuentra
lo que creyeran perdido.
Ya no te sirve mi Dios
¿Acaso no es este mismo aire el que
reparte castigos?
Uno y uno no es igual a dos,
y ya no alcanzan dos
que me sirvan de testigos.
Hagan blanco en su ilusión,
necesito saber que alguna vez
sintió el sufrir.
Abran fuego a su verde corazón
y solo estar presente, cuando apenas
deje de oírlo latir.
Sé que no será solo por hoy.
Lo que nace se vuelve inmortal
en su sonrisa.
Si me marcan la puerta, en una de esas voy,
lastimándome las manos
aferradas al filo de tu última
cornisa.
No jures sin conocer mi verdadero Dios,
con los ojos vendados es sencillo
hacer silencio,
y más sencillo es que calle cuando
te nombran a vos.
El rumor se vuelve eco en calma,
y tu calma es anestesia en cada
muestra de desprecio.
Abran fuego y que tus gritos perforen el sol,
que me anido a medianoche en
frágil trasformación.
Hagan blanco antes que vuele su llanto
hasta alcanzar mi río,
para seguir sintiendo que me vuelvo sin sentido,
esclavo de su indecisión.
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